28.4.10

Lápiz vs. cámara

Ben Heine

Este joven pintor, ilustrador, retratista y caricaturista vive en Bélgica y ha sabido combinar el lápiz y la fotografía con originalidad.







Birdwatching

El arte de volar

Las aves son parte de nuestras vidas, las observamos y escuchamos cada día, permanecen en nuestra cultura y patrimonio como símbolos o como personajes de cuentos, poemas y novelas.
No se necesita viajar al trópico para encontrar aves interesantes. Es posible apreciarlas en todos lados y la mayoría de las personas viven en contigüidad con especies fáciles de vislumbrar de cerca, ya sea desde el jardín de la casa, camino al trabajo o en algún paseo de rutina por el parque. Pero atraídos por hermosos paisajes y junto al desafío de hallar e identificar distintas aves, miles de personas viajan a lugares remotos para contemplarlas. Los avistadores de aves constituyen una especie global en sí mismos.

El avistaje de aves o “birdwatching”, consiste en la observación, estudio y conservación de las aves silvestres en sus ambientes naturales, identificando las especies y aprendiendo los comportamientos sobre su alimentación, nidificación, temporada de cría, migraciones, ecosistemas en donde se instalan y todas las características que hacen que cada ave sea única y particular.
Esta actividad se inició como una práctica organizada en los países del norte de Europa, trasladándose a Estados Unidos y Canadá, donde generó un impacto significativo en el esquema de comercialización del turismo.
En el año 1883, se fundó la American Ornitholist Union y en 1922 la New England birding-banding (hoy Association of Fields Ornithologist), unas de las más prestigiosas asociaciones internacionales que editan publicaciones científicas de gran reconocimiento.
El birdwatching tiene más de 100 millones de adeptos en todo el mundo, que viajan por todo el planeta capturando imágenes, grabando sonidos y llevando un registro (recordbook) con las características de los pájaros. No se trata sólo de poner una marca más en el libro de registros, sino que implica toda una filosofía de sustentabilidad que conlleva la excusa perfecta para viajar por todos lados en busca de especies endémicas, es decir, aquellas que sólo se encuentran en una región delimitada de una parte del mundo.

Un tercio de las aves de la Tierra habitan en Sudamérica. Algunas de ellas migran en invierno, mientras otras residen todo el año en un mismo lugar. La primavera y el verano son las mejores estaciones para avistarlas.

Aves en la mira

La observación de aves es una afición intensa. Aquí no es importante la edad, ni el sexo ni la condición social, sino que es una actividad que puede realizarse con pocos elementos y en familia. La única condición es la pasión por la vida al aire libre, estimular el amor por la naturaleza y generar una consecuente conciencia ambiental.

Para empezar, es primordial acceder a publicaciones que nos sirvan como guías de campo con el fin de identificar a las aves locales y relacionarlas con su medio ambiente, y aunque el vocabulario al principio pueda resultar extraño, poco a poco las palabras sofisticadas irán adquiriendo un significado corriente. También es fundamental la utilización de binoculares que pueden complementarse con un grabador común para registrar los sonidos de las aves.
La elección de los binoculares puede resultar confusa y onerosa, así que es conveniente preguntarle previamente a alguien idóneo en el tema. Éstos deben ser cómodos de llevar, con el anillo de foco al alcance de la mano y es ventajoso que provean una imagen estable para evitar forzar la vista.

Parte de la observación de las aves se encuentra en las diferentes particularidades que posee cada una de ellas: la forma y el tamaño del pico y la cola, el color de la cabeza, las plumas y las patas, la presencia de copete, cresta o plumas nucales, etc.
Al principio detectar todas estas características resulta muy difícil, porque los pájaros nunca se encuentran quietos o en lugares bajos para que podamos percibirlos con serenidad, por eso es imprescindible no frustrarse las primeras salidas, ya que posiblemente sea muy poco lo que pueda reconocerse. Lo más recomendable es hacer un dibujo del pájaro que contenga la mayor cantidad de detalles observados, para poder buscarlo tranquilamente en casa en las guías especializadas o en Internet.
El comportamiento del ave también es importante, pues hay que reconocer si está sola, en grupo o en “pareja”, cómo se alimenta, cómo es su nido, de qué manera se desplaza la bandada, y el sonido que emite. Lo mejor es grabar el canto de los pájaros para su mejor identificación.
Hay que recordar que tanto las aves como su hábitat son sensibles a las alteraciones que pueda realizar el hombre en sus exploraciones.

Brasil

ANGRA DOS REIS
Un paraíso entre el mar y las montañas

En la costa sur de Río de Janeiro, rodeada por una exuberante vegetación, bellas montañas y un mar embriagador, se halla la bahía de Angra dos Reis. Sus islas son tesoros naturales que flotan en el cálido y transparente verde esmeralda del océano. Dicen sus pobladores que posee 365 islas, una para cada día del año.

Situada a 170km. de Río de Janeiro, la ciudad de Angra Dos Reis emerge entre bahías y ensenadas atrayendo a miles de veraneantes y turistas amantes de la naturaleza, la práctica de deportes y la diversión.
En un escenario de montañas, un mar de belleza tropical y recortada por innumerables ensenadas, esta zona de la Costa Verde, cuenta con más de 2000 playas, 8 bahías y 365 islas, algunas de ellas, aún vírgenes y otras con pueblitos típicos de pescadores.
Angra cuenta con una importante infraestructura hotelera, bares y restaurantes, comercios y hasta algunas islas acondicionadas para bailar toda la noche.
Son muchos los famosos que tienen islas privadas con grandes mansiones, a las que llegan en sus portentosos jets o helicópteros privados.

De piratas y esclavos

Angra es una de las ciudades más antiguas de Brasil. Habitada por indígenas, esclavos y explotadores abandonados por los navegantes, fue descubierta por el marino portugués André Goncalvez el día de Reyes, el 6 de enero de 1502, de ahí su bautizo como Angra (ensenada) dos Reis.
Rápidamente fue transformado en un puerto comercial, por donde ingresaban esclavos y se exportaba el oro de Minas Gerais y posteriormente café.
Los primeros doscientos años, tanto Angra como Paraty, que fueran ruta obligada de paso desde el continente hacia Europa, vieron desaparecer la cultura de los pueblos indígenas, siendo testigos de la instalación de latifundios esclavistas dedicados a la plantación de caña de azúcar y aguardiente.

Con la abolición de la esclavitud y la construcción de los ferrocarriles, provino una época de decadencia para la zona, ya que era posible transportar grandes cantidades de carga entre Río de Janeiro y Sao Paulo sin necesidad de usar las rutas anteriores.

Hoy, lejos de esta historia, la ciudad ha sufrido múltiples modificaciones y gracias a las facilidades de acceso proporcionadas por la construcción de rutas, se ha transformado en un importante centro turístico del país y del mundo, siendo la principal fuente de recursos de la región. Actualmente Angra Dos Reis ofrece una rica arquitectura de casonas del siglo XVII y XIII, decenas de iglesias antiguas y un museo de arte sacro de la época.

Playas y peces

Las playas en Angra son muy variadas, de arenas blancas, aguas verdes y cristalinas. Las más concurridas son las de Ribeira, Vila Velha, Bonfim, Biscaia, Figueira, Vermelha, Mambucaba, do Tanguá y Praia Grande.
Sus cientos de islas se encuentran protegidas por un mar calmo, lo que hace propicia todas las actividades acuáticas como el buceo, snorkeling y deportes náuticos.
La fantástica vida marina de sus aguas, incentivan a los visitantes a sumergirse en busca de un increíble mundo submarino. Tortugas, rayas, pulpos, peces de agua tropical, anguilas y corales pasean tranquilamente mientras los curiosos humanos enmascarados quedan maravillados con sus colores y movimientos.



Para los amantes del buceo, hay algunos barcos hundidos para explorar como el del naufragio del Pingüino, o la posibilidad de sumergirse dentro de la caverna en la Gruta do Acaiá cuya entrada queda a seis metros bajo el nivel del mar y cuando hay sol, los rayos iluminan el agua transformándola en violeta y azul inundando de magia todo el lugar.
Para hacer snorkel, el lugar elegido es la isla de Paquetá y la Lagoa Azul en Ilha Grande o las Islas Butinas, pero tomando alguna excursión, el barco anclará en los mejores lugares para nadar, bucear o hacer mergulho (snorkel).

Recorriendo Angra

El centro de Angra ha cambiado mucho a través de los años, los antiguos caserones y sus calles desordenadas, fueron dando lugar a una ciudad más moderna con calles asfaltadas. Allí se encuentran diversos restaurantes, desde los especializados en frutos de mar, hasta los típicos self service.
Para disfrutar la noche, hay buenas chopperías y lugares donde se puede escuchar música en vivo (desde tecno hasta forró), bares de karaoke y dancing. A 5 minutos del centro de Angra, hay un shopping temático, el Pirata’s Mall, que es el punto de encuentro y diversión de todas las edades.

Lo que no hay que perderse:
· Ir a alguna marina y embarcarse en uno de los “saveiros” o “escunas” para conocer algunas de las más hermosas islas
· Conocer la Isla Grande y hacer trekking por sus trilhas (senderos) entre la vegetación selvática hasta llegar a la playa de López Méndez
· Comer un pastel de camarao escuchando música “ao vivo” en la Isla do Arroz
· Hacer una excursión a Paraty, ciudad histórica del siglo XVI
· Visitar los numerosos conventos, iglesias y ermitas de Angra y sus islas.

Isla Grande

Esta maravillosa isla, la más grande del archipiélago de Angra, comenzó como refugio y escondite de piratas y traficantes de esclavos africanos, que traían la mano de obra a los yacimientos mineros en los años 1500 a 1800.
En el siglo XIX, la necesidad de construir un lazareto, hospital para leprosos e inmigrantes portadores del cólera y demás enfermedades contraídas en los barcos, puso a Isla Grande en un lugar de importancia. El hospital funcionó hasta 1913 y atendió más de 4000 embarcaciones. Años después, fue construido el presidio de Cándido Méndes en la ensenada de Dois Rios.

Isla Grande tiene más de 100 playas desparramadas en sus 190km, y está considerada área de protección ecológica, ya que gran parte de su superficie comprende el Parque y Reserva Biológica de Praia do Sul.
Los autos no están permitidos y el desplazamiento se realiza por lancha y dentro del continente, a través de senderos extendidos entre la mata atlántica.
El centro comercial, está ubicado en la Villa de Abrao, donde se encuentra el puerto principal de la isla y donde se agrupan la mayoría de las posadas, hoteles y restaurantes.

La vegetación, en contraste con la limpidez de sus aguas, sus cascadas, ríos y lagos, su fauna y montañas hacen de esta isla un verdadero paraíso ecológico.
De un lado de la isla, el agua es calma y perfecta para mergulho y buceo, del otro lado, el océano regala olas perfectas para la práctica de surf.
Las playas más frecuentadas son: Aventureiro, Lópes Méndes, Provetá, Vermelha, Abraozinho, Feiticeira y Abrao.

Culturas en peligro

La limonada de Buddha

Caminando por Chicago, entramos al super del barrio y nos encontramos con una de las frutas más extrañas que hayamos visto: Buddha's hands lemon.
La curiosidad por conocer su uso - porque obviamente no puede exprimirse- me llevó a saber que casi toda la fruta es piel y pulpa y que es utilizado como complemento en los restaurantes más exclusivos del mundo, ya sea en ensaladas, rayaduras, tragos o mermeladas a la hora del té.
Al tacto era como pulposo y rugoso y su olor era profundo y muy alimonado.
Esta fruta se usa muchas veces como ofrenda en los templos budistas y se cultiva en algunas partes de la India y de China.
En algunas partes de Asia, se utiliza para decorar las mesas y como ambientador natural.
Su nombre deriva de la forma de sus tentáculos que en los tiempos que corren, lo relacioné más con unas buenas rastas blondas que con los dedos de Buddha.

No somos nada


Primera imagen tomada de la Tierra desde la superficie de un planeta más allá de la Luna. Fotografiado por el Mars Exploration Rover Spirit una hora antes del amanecer (8 de marzo 2004).

El hombre y la máquina

El Guernica de Picasso en 3D

27.4.10

México

San Cristóbal de las Casas

En el estado de Chiapas, rodeada de bellísimas montañas con bosques brumosos, se esconde una joya colonial, que se ha conservado a través de los siglos manteniendo las tradiciones culturales, religiosas e históricas.
San Cristóbal de las Casas es una de las ciudades más bonitas de México. El aire apacible y mágico se conjuga con sus más férreas costumbres indígenas. Aquí los mercados son el alma de su gente, distintas comunidades acuden con sus vestimentas típicas a intercambiar o vender los productos que confeccionan artesanalmente
.

A casi 2000mt. de altura, las iglesias de la ciudad supieron fusionar la liturgia propia del virreinato con la mezcla de antiguos ritos nativos. La atmósfera que se respira, es de una auténtica ciudad real. Sus adoquinadas y plácidas callecitas con sus casas de estilo colonial realzadas por las tejas rojas, los patios floridos y las plazoletas con sus añosas glorietas, conforman uno de los centros más atractivos del estado.
La infraestructura hotelera es muy amplia y el ambiente es descontracturado. La noche ofrece decenas de bares con música en vivo o para bailar, ya que San Cristóbal es un centro bohemio y juvenil que atrae mucho turismo internacional.




Ciudad Real de Chiapa

Con la misión de pacificar la región, las autoridades virreinales enviaron al capitán Diego de Mazariegos a atacar a los indígenas quienes proporcionaron gran resistencia. En su calidad de capitán general de la provincia y teniente de gobernador del rey, funda en 1528, la población de Ciudad Real de Chiapa.
Constaba de dos áreas: “el recinto”, que era el centro y abarcaba pocas cuadras alrededor de la plaza mayor, estaba ocupado por familias españolas y su servidumbre y el “barrio”, era el área alrededor del convento de la Merced poblada por indios, mestizos y mulatos. Alrededor de la ciudad, había otros seis barrios de indios.
Más de 400 años debieron transcurrir para que aquel antiguo asentamiento cambiara su nombre por el de San Cristóbal de las Casas, en honor de Fray Bartolomé de las Casas, misionero que se destacó por su extraordinaria labor en defensa de los indígenas durante la colonia. Los templos que aún se conservan, denotan la fuerza que implicó la colisión de estas dos culturas distantes.

Huellas coloniales

La vida colonial de San Cristóbal dejó en ella importantes testimonios culturales, principalmente en obras arquitectónicas de incalculable valor histórico y artístico. Como en toda ciudad virreinal, las iglesias y templos son fundamentales en la proyección ideológica de la sociedad, constituyendo invaluables testimonios de las edificaciones de la época.
La Catedral, construida en el siglo XVII, exhibe un hermoso frente de estilo barroco, emparentado con algunos que se encuentran en regiones de Guatemala.
El templo y ex convento de Santo Domingo, ubicado en el antiguo barrio del Cerrito, data de 1547, pero fue reacondicionado en el siglo XVII. La fachada de argamasa contrasta con su interior, que se encuentra ornamentado con retablos muy detallados y con un púlpito de excepcional belleza tallado en madera.
La Iglesia de la Merced, a pesar de ser de la misma época que las anteriores y la primera en establecerse en San Cristóbal, parece más moderna porque tuvo una remodelación siguiendo el estilo neoclásico, sin embargo, la sacristía conserva un arco romano original sostenido por una columna, decorado a mano con motivos florales y relieves que simbolizan el sol y la luna.
Otros edificios igualmente valiosos son el templo de San Cristóbal, el pintoresco templo de San Antonio, el templo del Carmen con su torre-arco de influencia mudéjar, el templo y convento de San Francisco con sus retablos labrados y la iglesia de San Nicolás de Tolentino, ubicado tras la Catedral.
Si bien las iglesias poseen una importancia primordial, en San Cristóbal hay muchos otros lugares por recorrer. El Museo Na-Bolom, fundado en 1950, ocupa una casa de estilo neoclásico de finales del siglo XIX y se destaca por la exhibición de objetos recuperados de los lacandones y una biblioteca de más de 10 mil volúmenes referentes a la historia, cultura y antropología de la región. El Museo de la Medicina Maya expone en sus seis salas, representaciones referentes a esta ciencia en la cultura prehispánica.
La Casa de Mazariegos hoy convertida en hotel, es un claro ejemplo de las mansiones edificadas en el período de la colonia. Dar una vuelta por las callejuelas de los barrios de Guadalupe y La Merced con su Museo del Ámbar resulta sumamente agradable.

La identidad de un pueblo

Estas altas tierras, están habitadas en su gran mayoría por nativos tzeltales y tzotziles, descendientes de los mayas.
Capaces de preservar sus dialectos, parte de sus tradiciones y su indumentaria cargada de simbolismo que los mantiene unidos a sus ancestros, estos indígenas aún siguen celebrando rituales que se remontan al siglo XVl. A primera hora de la mañana, llegan desde las apartadas aldeas para vender sus productos en cualquier esquina. En los pueblos y mercados asombran los colores de las frutas y verduras, el aire se mezcla con el aroma de las especias y el tiempo parece haberse detenido manteniendo las costumbres de los antepasados.

Es común ver a las mujeres tejiendo en la puerta de sus casas de adobe y paja, ya sea en los primitivos telares de cintura o hilando a mano el algodón con el típico uso del molinete. Muchas siguen tiñendo sus hilos con tinturas naturales como la cochinilla, el caracol o el añil. Los dibujos de los huipiles -las típicas camisas bordadas de la zona-, no son casuales y sus diseños reflejan una exquisita elaboración, inspirados en sus propios sueños. Para estas tejedoras, su trabajo es una tarea sagrada, así como el cultivo del maíz lo es para el hombre. Incluso hoy, las tejedoras rezan una oración antes de empezar y no comparten los diseños de sus piezas con los extraños, ya que los consideran mágicos. Para los mayas de Chiapas, el traje tradicional es algo más que una ropa de abrigo, significa su identidad y pertenencia.

Paseos obligados

Dos de los lugares más significativos de la región, son San Juan Chamula y Zinancantán.
San Juan está a sólo 11km. de San Cristóbal de las Casas y posee una comunidad de origen prehispánico. En la iglesia principal de la plaza, se celebra un ritual sencillo y místico donde se mezclan las prácticas introducidas por los evangelizadores del siglo XVI, adaptadas a tradiciones religiosas populares chamulas y la misa se practica en lengua tzotzil. En el interior, huele a incienso y al aroma dulzón del copal, resina que ya utilizaban los antiguos mayas para alimentar a sus dioses, mientras los cofrades balancean sus incensarios rítmicamente y recitan salmos en honor a sus muertos. Los domingos es día de mercado y la mejor ocasión para contemplar la vestimenta tradicional de las autoridades religiosas, con sus ponchos negros y sombreros tejidos en palma natural adornados con cintas de colores. Aquí las fotografías no son bienvenidas, pues los pobladores creen que les roban el alma.
Zinancantán, era en los tiempos de Tenochtitlán el gran productor de plumas de quetzal, pieles de jaguar o piezas de ámbar. Hoy es reconocida por la calidad de sus tejidos y vale la pena ir el domingo, cuando se realiza la feria semanal y sus habitantes acuden vestidos con sus vistosos trajes típicos.
Otros paseos por los alrededores incluyen a Chiapa del Corzo, próxima a la capital del estado, Tuxtla Gutierrez. Además de recorrer los bellos testimonios de la época colonial, se puede alquilar una lancha hasta el Cañón del Sumidero, cubierto en parte por el agua de la presa Chicoasén, una de las más grandes del mundo. C uenta la historia, que los indios chiapa prefirieron despeñarse desde el Cañón, antes que ser sometidos en manos de los españoles.

San Cristóbal de las Casas ha sobrevivido al paso del tiempo. Contemplar los edificios coloniales de vivos colores, los pobladores con sus trajes típicos, los mercados indígenas, y observar las costumbres de la región, convierten a esta ciudad en uno de los destinos turísticos más hermosos de México.

Termas del Uruguay

Para disfrutar todo el año

El corredor turístico termal del río Uruguay, que comprende a los departamentos de Salto Y Paysandú, presenta características particulares, ya que de sus tierras fluyen aguas con propiedades terapéuticas, convirtiéndolo en un lugar especial para pasar unas excelentes vacaciones. Ubicadas sobre el acuífero Guaraní y enmarcadas en un lugar natural privilegiado, las termas cuentan con la infraestructura necesaria para satisfacer todos los gustos, constituyendo un gran atractivo todo el año.

En los años ’40, el Instituto Geológico uruguayo, comenzó a realizar al norte del litoral, perforaciones de relativa profundidad en busca de petróleo. No tuvieron éxito con el hidrocarburo, pero hallaron potentes surgentes de agua caliente con gran cantidad de sales minerales disueltas y cierta ionización.
Pocos años después, las aguas termales comenzaron a ser explotadas con fines medicinales, convirtiéndolas es un lugar turístico nacional e internacional.
Arapey, Dayman, Guaviyú, Salto Grande, Almirón y San Nicanor le ofrecerán descanso y diversión para que pueda disfrutar junto a toda la familia.

Arapey
Ubicadas a 80km. al norte de la ciudad de Salto, son las más antiguas de todas.
Sus aguas afloran a 42º y surgen desde 1300mt. de profundidad.
Rodeadas de montes, con un horizonte verde y tranquilo, la infraestructura del lugar ofrece cinco piscinas abiertas y cerradas con temperaturas variadas, circundadas de jardines perfectamente cuidados, juegos infantiles, canchas deportivas y varias opciones para hospedarse que van desde camping, moteles, hoteles y bungalows.

En la zona se encuentran varios restaurantes, bares y negocios para poder aprovisionarse.
Las aguas de Arapey son buenas para beber, y sirven como sedante estomacal, diurético, además de ser eficaces para aliviar el reumatismo.
Este balneario termal, se caracteriza por sus encantadores puentecitos y jardines flotantes y cuando se pone el sol, nada mejor que una hermosa cabalgata o un paseo en bicicleta para recorrer los alrededores. Si es amante de la pesca, puede internarse en bote en el río Arapey para sacar algunos ejemplares y hacerlos esa misma noche a la parrilla.

Dayman
Para quien quiera conjugar relax con diversión, éste es el lugar indicado.
Las termas de Dayman se encuentran a la entrada de la ciudad de Salto, a orillas del río del mismo nombre y son las que más han crecido a nivel de infraestructura en estos últimos tiempos.
La zona de parques con piscinas termales, son administradas por la Intendencia, mientras que la infraestructura hotelera pertenecen a emprendimientos privados.
Sus aguas reúnen condiciones para aplicaciones de crenoterapia (Krenos: manantial) y contienen componentes químicos como yodo, hierro, calcio, magnesio y flúor. Su poder terapéutico proviene de la combinación del calor y la salinidad.


Las termas poseen 7 piscinas para mayores y 3 para menores, de diferentes temperaturas (inclusive una de agua fría termal y las otras que oscilan entre los 36º y 44º), con sauna, jacuzzi, hidrojet, piscina de ozono, duchas escocesas y suecas, flanqueadas de un entorno natural que aporta un ambiente abierto y relajante.
Cuenta con canchas para practicar distintos deportes, estacionamiento para casas rodantes, camping, parrillas y pequeños aprovisionamientos y restaurantes. Sus instalaciones para tratamientos fisioterapéuticos contra el reuma, dolores óseos, neurálgicos o musculares, le dan una mayor categoría al centro termal.
La cercanía con la ciudad que se encuentra a tan sólo 8km., hace que tenga servicio permanente de ómnibus.
En el predio contiguo a las piletas, el Parque de diversiones de agua termal Acuamanía, posee diferentes piscinas y juegos acuáticos de todo tipo: toboganes, gomones flotantes, el barco pirata, cascadas con hidromasajes, trampolines y tubos para deslizarse sin prejuicios. El Kamikaze, una torre de 18mt. con dos toboganes gigantes, no son aptos para cardíacos, mientras el Twister es para no parar de reírse. La nueva playa con olas con una piscina de gran tamaño que mediante la inyección de aire, produce olas de aprox. 1.80mt. de altura, o para los más perezosos, los 300mt. del Rio Lento para dejarse llevar por la corriente son algunas de las estrellas del lugar. El parque acuático cuenta con un pequeño centro comercial, una plaza de comidas y la entrada sirve para disfrutar de todo un día de plena diversión.
En los alrededores se esparce una gran cantidad de hoteles, bungalows, cabañas, apart-hotel, moteles y restaurantes.

Salto Grande
A orillas de lago de Salto Grande y frente a la represa, se encuentra un hotel 5 estrellas equipado con tres piscinas de agua termal y un spa que son exclusivos para los huéspedes del hotel. Las aguas emanan a 45º de una fuente propia y son utilizadas para consumo y hasta para usar en los baños de las habitaciones. Gracias a su sistema de enfriamiento, permite llevar el agua de las napas manteniendo sus cualidades innatas, a la temperatura que ellos dispongan. Las aguas están calificadas como bicarbonatadas, sódicas y fluoradas y son especiales para curar dolencias, acidez gástrica, afecciones intestinales y renales.
El lugar ofrece instalaciones deportivas y actividades recreativas para todas las edades, inclusive un casino.

San Nicanor
Por un camino de tierras coloradas sobre la ruta 3 y contenidas en un pacífico entorno de montes, se encuentran las lagunas termales con aguas de 45º de temperatura. Allí se encontrará con 860ha. de bosques y cuatro lagos con piscinas termales. Están a mitad de camino entre Salto y Daymán. Para alojarse, posee módulos de camping íntegramente equipados, un restaurante y un minimercado.
Guaviyú
En el departamento de Paysandú, a 62km. de la capital sanducera, y a orillas del río Guaviyú, se encuentran estas termas que cuentan con piscinas al aire libre de variadas temperaturas y profundidades.
Sus aguas que rondan los 39º, surgen desde los 1080mt. subterráneos y facilitan la desintoxicación, la filtración y deshidratación fisiológica. Sus componentes ricos en sulfato de calcio, magnesio, potasio y flúor la hacen requerida para afecciones de cálculo renovesiculares, tensiones, traumatismos, procesos reumáticos no inflamatorios, artrosis, alergias en la piel, sufrimientos pulmonares, asma, eficaz en la diabetes y especialmente indicada para procesos depresivos.
Las cientos de palmeras “Yatay” le dan un tono más extravagante a este entorno campestre donde se hallan las 4 piscinas circulares y otras 4 con chorros de hidromasajes.
La infraestructura es más sencilla que las termas de Salto, pero posee moteles municipales y campings con un centro comercial.

Almirón
A 85km. de la ciudad de Paysandú, cerca de la localidad de Guichón, están las aguas termales de Almirón o Guayabos.
Estas termas de agua salada, únicas en la región, son de menor temperatura (alrededor de 30º) pero poseen gran pureza y según los expertos, son una de las mejores a la hora de considerar los fines terapéuticos. Su composición química es similar a las mundialmente famosas Termas de Karlsbad en la frontera entre República Checa y Alemania, donde abunda el azufre, que beneficia al hígado, reuma, psoriasis, excemas crónicos y afecciones del metabolismo.
Las termas de Almirón ofrecen dos piscinas techadas con sistemas de chorros más tres piscinas para baños de inmersión en un lugar de colinas onduladas, pequeños bosques y claros arroyos.
Modernos hoteles, cabañas familiares, juegos para niños, áreas de deportes y un cielo generoso le darán la bienvenida para que pase unas vacaciones inolvidables.

Ir a las termas es buscar algo más, es querer un desenchufe de las cosas cotidianas y buscar el bienestar para el cuerpo y la tranquilidad para el alma. Los más pequeños tendrán también el entretenimiento asegurado. Si va en invierno, podrá deleitarse cada día con un jugo de naranja fresco, la bebida típica del litoral uruguayo…sin desmerecer al siempre presente y folclórico mate.

26.4.10

Misiones

Entre Cataratas y Ruinas

Las Cataratas del Iguazú son sin duda una de las grandes maravillas que nos brinda la naturaleza. Formadas hace más de 200.000 años, esta impactante sucesión de saltos de agua, muestra la asombrosa fuerza de su caudal extendiéndose a lo largo de toda la fractura del río. Pero visitar Misiones no es tan sólo acercarse hasta el Parque Nacional Iguazú: a tan sólo 60km. de Posadas, las ruinas Jesuíticas que estuvieron sepultadas bajo la tupida vegetación durante casi dos siglos, hoy son visitadas por miles de turistas.

Habitantes de la selva

Cuenta la leyenda, que cada año los indios Guaraníes arrojaban al río Iguazú a una doncella virgen y hermosa para tranquilizar a la gran serpiente que allí vivía. A esta ceremonia acudían todas las tribus guaraníes de la zona. El cacique Taroba, acudió a la celebración donde conoció a Naipí, la joven elegida para ser sacrificada, de la que se enamoró perdidamente. Al no poder persuadir a los jefes para que le perdonen la vida, por la noche raptó a la muchacha y huyó con ella. Cuando escapaban río abajo en la canoa, “Boi” la serpiente, fue alertada y con gran furia dobló con su cuerpo el curso del río, atrapando a los enamorados. A Taroba lo transformó en los árboles que yacen sobre la corriente y la hermosa cabellera de Naipí, la convirtió en las cascadas. “Bo”i se sumergió en la Garganta del Diablo para evitar que los amantes se vuelvan a encontrar, pero en los días de sol, el arco iris supera el poder maléfico de la serpiente y los vuelve a unir.

Esta es la historia que contaban los primeros moradores de estas tierras, los indios Guaraníes para justificar la existencia de esta imponencia natural.
La sensación de estar paseando por los mismos lugares que estos aborígenes, es indescriptible.
En el circuito superior se puede apreciar la majestuosidad de los saltos, junto a la vegetación que se mezcla con la bruma de del agua al caer. El circuito inferior se interna enfrente y por debajo de los saltos y ofrece un contacto más cercano con la naturaleza. Aquí se encuentran las lanchas que llevan a las diferentes excursiones.
Las nubes de vapor, llenan el espacio de decenas de arco iris mientras el estruendo de las aguas y la suave brisa protegen a las cientos de especies que conviven en el Parque Nacional.
Un tren de trocha angosta, traslada a los visitantes hasta el inicio de los paseos y las pasarelas, desde donde se pueden recorrer a pie los diferentes saltos. Para visitar la Garganta del Diablo, también se puede bajar en esa estación.
Otros recorridos que se pueden realizar son a la Isla San Martín, el Sendero Macuco para apreciar la flora y la fauna, el Sendero Yacaratiá o las excursiones fluviales por el río Iguazú.

Ruinas de San Ignacio

En medio del maravilloso misterio que emana de las inmensas paredes coloradas, se encuentran las ruinas mejor conservadas de la Argentina: las reducciones jesuíticas de San Ignacio. Enmarcadas en la espesa selva misionera y construidas por manos guaraníes hace casi 400 años, son el fiel reflejo de la fusión de culturas indígena y europea.



Fundadas por los padres Cataldino y Simón Masseta en 1610, tuvieron como misión evangelizar y “civilizar” a los aborígenes de la región de Guayrá.
Llegó a contar con una población de 4500 guaraníes y desarrolló una intensa y rica actividad artesanal y cultural. Casi todas las reducciones indígenas fueron creadas y administradas por jesuitas o franciscanos.
Su nombre proviene del fundador de la Compañía de Jesús San Ignacio de Loyola, y si bien no fue la reducción más grande, era la mejor equipada.
El diseño del Templo de San Ignacio, constituye una magnífica muestra del barroco americano, con imponentes columnas cuya finalidad no era la de sostener el edificio, sino el impresionar a sus fieles. Fue construido con piedras de asperón rojo extraídas de las canteras del Paraná y rocas volcánicas transportadas por carretones y bueyes. La dimensión del Templo con sus grandes piezas rojizas, ha permitido que pese a los años de gran deterioro, la mayor parte de los muros sigan de pie.
En el centro se encontraba la Plaza de Armas, donde se efectuaban actividades comunitarias y culturales, y a sus costados se encontraban las viviendas agrupadas en barrios que le pertenecían al cacique con su respectiva tribu, el cabildo, el Templo, la casa de los padres jesuitas, la escuela, los talleres, almacenes y hospitales, mientras que al otro lado estaban el cementerio y la huerta.

Dentro de las misiones se vivía sin riqueza ni lujos, donde todos trabajaban y consumían por igual. Las mismas tuvieron tanto éxito, que la corona española las consideró una amenaza para su sistema aristocrático y decidió eliminarlas.
En 1768, los jesuitas fueron expulsados. Los españoles trataron de hacerse cargo pero no lograron entenderse con los aborígenes. La destrucción de los incendios, el abandono y el exilio de los guaraníes dejaron a las misiones en manos de la desolación.
En 1903, un grupo de expedicionarios redescubrió las ruinas ocultas en la selva. Junto a ellos se encontraba Leopoldo Lugones y como fotógrafo, el cuentista Horacio Quiroga.
Recién en 1939 el Estado argentino comenzó la recuperación de las Ruinas que en 1949, fueron declaradas Monumento Histórico Nacional y en 1986 fueron reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Hace pocos años, la World Monuments Foundation donó 50.000 dólares para que paso a paso, se dejen relucientes todas las paredes de este monumento, ya que debido al clima tropical de la región, tiende a cubrirse de pequeños microoganismos que lo descomponen.
Las ruinas pueden tardar en recorrerse aproximadamente medio día y el resto se puede aprovechar para recorrer la población de San Ignacio. Por la noche, se realizan espectáculos de luz y sonido donde se puede apreciar la disposición original de los diferentes sectores de vivienda y trabajo en la reducción.