Este joven pintor, ilustrador, retratista y caricaturista vive en Bélgica y ha sabido combinar el lápiz y la fotografía con originalidad.





pocos elementos y en familia. La única condición es la pasión por la vida al aire libre, estimular el amor por la naturaleza y generar una consecuente conciencia ambiental.
Al principio detectar todas estas características resulta muy difícil, porque los pájaros nunca se encuentran quietos o en lugares bajos para que podamos percibirlos con serenidad, por eso es imprescindible no frustrarse las primeras salidas, ya que posiblemente sea muy poco lo que pueda reconocerse. Lo más recomendable es hacer un dibujo del pájaro que contenga la mayor cantidad de detalles observados, para poder buscarlo tranquilamente en casa en las guías especializadas o en Internet.
En un escenario de montañas, un mar de belleza tropical y recortada por innumerables ensenadas, esta zona de la Costa Verde, cuenta con más de 2000 playas, 8 bahías y 365 islas, algunas de ellas, aún vírgenes y otras con pueblitos típicos de pescadores.

Los autos no están permitidos y el desplazamiento se realiza por lancha y dentro del continente, a través de senderos extendidos entre la mata atlántica.
Ciudad Real de Chiapa
Con la misión de pacificar la región, las autoridades virreinales enviaron al capitán Diego de Mazariegos a atacar a los indígenas quienes proporcionaron gran resistencia. En su calidad de capitán general de la provincia y teniente de gobernador del rey, funda en 1528, la población de Ciudad Real de Chiapa.
Constaba de dos áreas: “el recinto”, que era el centro y abarcaba pocas cuadras alrededor de la plaza mayor, estaba ocupado por familias españolas y su servidumbre y el “barrio”, era el área alrededor del convento de la Merced poblada por indios, mestizos y mulatos. Alrededor de la ciudad, había otros seis barrios de indios.
Más de 400 años debieron transcurrir para que aquel antiguo asentamiento cambiara su nombre por el de San Cristóbal de las Casas, en honor de Fray Bartolomé de las Casas, misionero que se destacó por su extraordinaria labor en defensa de los indígenas durante la colonia. Los templos que aún se conservan, denotan la fuerza que implicó la colisión de estas dos culturas distantes.
Huellas coloniales
La vida colonial de San Cristóbal dejó en ella importantes testimonios culturales, principalmente en obras arquitectónicas de incalculable valor histórico y artístico. Como en toda ciudad virreinal, las iglesias y templos son fundamentales en la proyección ideológica de la sociedad, constituyendo invaluables testimonios de las edificaciones de la época.
La Catedral, construida en el siglo XVII, exhibe un hermoso frente de estilo barroco, emparentado con algunos que se encuentran en regiones de Guatemala.
El templo y ex convento de Santo Domingo, ubicado en el antiguo barrio del Cerrito, data de 1547, pero fue reacondicionado en el siglo XVII. La fachada de argamasa contrasta con su interior, que se encuentra ornamentado con retablos muy detallados y con un púlpito de excepcional belleza tallado en madera. 
La Iglesia de la Merced, a pesar de ser de la misma época que las anteriores y la primera en establecerse en San Cristóbal, parece más moderna porque tuvo una remodelación siguiendo el estilo neoclásico, sin embargo, la sacristía conserva un arco romano original sostenido por una columna, decorado a mano con motivos florales y relieves que simbolizan el sol y la luna.
Otros edificios igualmente valiosos son el templo de San Cristóbal, el pintoresco templo de San Antonio, el templo del Carmen con su torre-arco de influencia mudéjar, el templo y convento de San Francisco con sus retablos labrados y la iglesia de San Nicolás de Tolentino, ubicado tras la Catedral.
Si bien las iglesias poseen una importancia primordial, en San Cristóbal hay muchos otros lugares por recorrer. El Museo Na-Bolom, fundado en 1950, ocupa una casa de estilo neoclásico de finales del siglo XIX y se destaca por la exhibición de objetos recuperados de los lacandones y una biblioteca de más de 10 mil volúmenes referentes a la historia, cultura y antropología de la región. El Museo de la Medicina Maya expone en sus seis salas, representaciones referentes a esta ciencia en la cultura prehispánica.
La Casa de Mazariegos hoy convertida en hotel, es un claro ejemplo de las mansiones edificadas en el período de la colonia. Dar una vuelta por las callejuelas de los barrios de Guadalupe y La Merced con su Museo del Ámbar resulta sumamente agradable.
La identidad de un pueblo
Estas altas tierras, están habitadas en su gran mayoría por nativos tzeltales y tzotziles, descendientes de los mayas.
Capaces de preservar sus dialectos, parte de sus tradiciones y su indumentaria cargada de simbolismo que los mantiene unidos a sus ancestros, estos indígenas aún siguen celebrando rituales que se remontan al siglo XVl. A primera hora de la mañana, llegan desde las apartadas aldeas para vender sus productos en cualquier esquina. En los pueblos y mercados asombran los colores de las frutas y verduras, el aire se mezcla con el aroma de las especias y el tiempo parece haberse detenido manteniendo las costumbres de los antepasados.
Es común ver a las mujeres tejiendo en la puerta de sus casas de adobe y paja, ya sea en los primitivos telares de cintura o hilando a mano el algodón con el típico uso del molinete. Muchas siguen tiñendo sus hilos con tinturas naturales como la cochinilla, el caracol o el añil. Los dibujos de los huipiles -las típicas camisas bordadas de la zona-, no son casuales y sus diseños reflejan una exquisita elaboración, inspirados en sus propios sueños. Para estas tejedoras, su trabajo es una tarea sagrada, así como el cultivo del maíz lo es para el hombre. Incluso hoy, las tejedoras rezan una oración antes de empezar y no comparten los diseños de sus piezas con los extraños, ya que los consideran mágicos. Para los mayas de Chiapas, el traje tradicional es algo más que una ropa de abrigo, significa su identidad y pertenencia.
En la zona se encuentran varios restaurantes, bares y negocios para poder aprovisionarse.
Las termas poseen 7 piscinas para mayores y 3 para menores, de diferentes temperaturas (inclusive una de agua fría termal y las otras que oscilan entre los 36º y 44º), con sauna, jacuzzi, hidrojet, piscina de ozono, duchas escocesas y suecas, flanqueadas de un entorno natural que aporta un ambiente abierto y relajante.
a cardíacos, mientras el Twister es para no parar de reírse. La nueva playa con olas con una piscina de gran tamaño que mediante la inyección de aire, produce olas de aprox. 1.80mt. de altura, o para los más perezosos, los 300mt. del Rio Lento para dejarse llevar por la corriente son algunas de las estrellas del lugar. El parque acuático cuenta con un pequeño centro comercial, una plaza de comidas y la entrada sirve para disfrutar de todo un día de plena diversión.
Esta es la historia que contaban los primeros moradores de estas tierras, los indios Guaraníes para justificar la existencia de esta imponencia natural.
